"El único Lider que necesitamos es aquel que logre enseñarnos a no tener que depender jamás de Lider alguno"
Pablo Pérez en el Oeste de Caracas
Mostrando entradas con la etiqueta manuel malaver chavismo en terapia intensiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta manuel malaver chavismo en terapia intensiva. Mostrar todas las entradas
lunes, 24 de octubre de 2011
El chavismo y el diagnóstico del doctor Navarrete
Opinión
Manuel Malaver
La Razón / ND
Debe gozar de mucha consideración y respeto el doctor, Salvador Navarrete, entre miembros del alto gobierno y dirigentes y cuadros del chavismo, para que no salieran a desmentir sus declaraciones al periodista, Víctor Flores García, de la revista “M Semanal” de México la semana pasada, afirmando que el presidente Chávez “padece un tumor muy agresivo de muy mal pronóstico” y que su expectativa de vida puede “ser de hasta dos años”.
Pero es que ni siquiera “insultadores de oficio” como Andrés Izarra, Cilia Flores o Tareck El Aisami salieron a decir “esta boca es mía”, y mucho menos los que de alguna manera ostentan la vocería oficial sobre la salud del presidente, como podrían ser el vicepresidente, Elías Jaua, el canciller, Nicolás Maduro, o la ministra de Salud, Eugenia Sader.
Todo lo cual, no puede sino llevarnos a la conclusión de que, para el chavismo, la opinión del doctor, Navarrete, es la de un dirigente o militante revolucionario con una hoja de servicio intachable, y que, como médico, no podría sino expresar una opinión autorizada, responsable, y que comparte, sino todo, si un sector numeroso y no desestimable del conglomerado bolivariano y socialista.
¿Dónde está ese conglomerado, quiénes son, quién los dirige y por qué salta en este momento, y no en otro a la palestra, y a revelar lo que es un sentimiento nacional sobre la salud presidencial y la inquietud de hacia dónde la puede conducir un tratamiento inadecuado, que le oculta verdades vitales al país y al paciente, y todo para sacarle ventajas políticas y económicas a un jefe de Estado que, lógicamente, dadas las tareas demiúrgicas y fundacionales que se ha autoimpuesto como caudillo político y revolucionario, quiere oír hablar de cualquier cosa, menos de su muerte?
El doctor Navarrete da en su entrevista algunas pistas para la respuesta a estas preguntas, cuando dice: “Hace un mes nos reunimos con gente muy cercana al Presidente y les dije lo mismo que le dije a él una vez en Miraflores, cuando fue mi paciente: que no hay conciencia del impacto político nacional del tema de la salud de Presidente. La respuesta de estas personas de su entorno fue la misma: que a él no se le puede decir nada sobre su salud, que no le hace caso a nadie y mucho menos a los venezolanos”.
En otras palabras: que “hay gente cercana al presidente” que no cree, ni está satisfecha con los reportes que periódicamente trasmite en cadenas de radio y televisión de su tratamiento en Cuba, le pide opinión a un médico que ya una vez trató al enfermo, y admite que, ostensiblemente, está enloquecido o mal de la cabeza, por cuánto no quiere oír nada sobre su salud que no sea el diagnóstico complaciente, politizado e ideologizado de los médicos cubanos.
También cita, Navarrete, a la familia Chávez, de Barinas, sin duda sus familiares más cercanos, de la cual es médico tratante porque ya una vez operó a la madre del presidente, la señora Elena de Chávez, y que, dadas la circunstancias, no solo expresa su angustia por la salud presidencial, sino que le da al doctor, Navarrete, su versión sobre el estado y la naturaleza del mal que padece el jefe de Estado:
“Voy a ofrecer la información” dice al periodista “que tengo sobre esa base que usted me propone. El presidente Chávez tiene un tumor de la pelvis que se llama sarcoma. Esos son tumores retro-peritonales, del suelo de la pelvis. Desde el punto de vista embriológico pueden ser de tres tipos: del mesodermo, del ectodermo o del endodermo. La información que yo tengo de la familia es que él tiene un sarcoma, un tumor muy agresivo de muy mal pronóstico y estoy casi seguro que esa es la realidad. Por eso le están aplicando una quimioterapia tan agresiva, porque si fuera un cáncer de próstata, le pones hormonas y ya, ni te das cuenta que está tomando tratamiento”.
O sea: que alguien está engañando al presidente sobre la situación real de su salud, virtualmente, preparando “su asesinato”, y creándole ilusiones sobre sus expectativas de vida basadas en razones, quizá no científicas, sino religiosas (o seudoreligiosas), y apartándolo de un tratamiento cuidadoso, calculado y prudente que podría ser la única garantía de que recupere su salud en el mediano plazo.
Pero ¿quiénes son, y dónde están estos “médicos asesinos” y por qué ensañarse con el presidente Chávez aplicándole prácticas iniciadas universalmente por la KGB (la policía de Stalin) en los años 30 del siglo pasado, cuando envenenaron al escritor, Máximo Gorki, le inocularon un virus que le provocó la muerte a la viuda de Lenin, Nadezhda Krupskaya, y dicen pudo causarle el derrame cerebral que liquidó al propio Stalin, y de la cual han resultado tan conspicuos alumnos los agentes del G-2 cubano?
Dejemos, de nuevo, que sea Navarrete, quien nos ofrezca algunas pistas al respecto: “El Presidente decidió cambiar de rumbo radicalmente meses después del golpe de Estado en su contra. Abandonó a todos los médicos venezolanos y se puso absolutamente en manos de los médicos cubanos…No confía en nadie que no sean los médicos cubanos. En Venezuela el presidente Chávez no confía en nadie, sólo en los cubanos. De hecho, en el Hospital Militar hay actualmente un piso preparado por si le pasa algo al Presidente y todo el personal es absolutamente cubano. Ni siquiera los camilleros son venezolanos”.
O sea, que no solo el país, sino también el gobierno y el partido de gobierno, tienen que resentirse de la situación extremadamente irregular de que un problema de estado, que incumbe a la seguridad y defensa de la nación, como es la vida o la muerte del presidente en ejercicio, la manejen médicos extranjeros sin ningún reconocimiento internacional, habitantes de un país con uno de los peores índices de salud en el mundo, y, lo más grave, que no le deben obediencia a las autoridades médicas venezolanas legalmente establecidas según la Constitución de la República.
Y eso en circunstancias de que, como dice Navarrete: “Nosotros pensamos que el pronóstico del presidente Chávez no es bueno. Y cuando digo que el pronóstico no es bueno, significa que la expectativa de vida puede ser de hasta dos años. Esto explica la decisión de adelantar las elecciones”.
La pregunta última, y quizá clave aquí es: ¿Por qué? ¿Qué impulsa a un país extranjero a sacar ventajas de la vulnerabilidad del presidente enfermo de otro país, a aprovecharse de la seducción que sobre él ejerce su caudillo mayor (un octogenario que está más enfermo que Chávez), o del fanatismo con que ciertas ideologías taladran a espíritus adolescentes e inmaduros, para imponerle soluciones a sus problemas de salud contrarios al interés de Venezuela, de su gobierno y del propio enfermo?
Indiscutiblemente que una buena respuesta puede ser esa que en criollo se llama “raspar la olla”, y que se grafica en la prisa de quien sabe que un bien se le acabará, y antes que suceda, efectúa una razzia de modo que al suceder lo inevitable, no haya nada que llevarse, porque ya “el vivo” se lo llevó todo.
Otro despeje de la (o de las) incógnitas, podría venir por el lado de que el gobierno cubano, y en especial Fidel y Raúl Castro, están jugando fuerte a la sucesión de Chávez, ligando la apuesta de que su heredero sea el hombre que les garantice, o les genere, menos problemas en la continuidad del dominio de una colonia que les es imprescindible hasta tanto el pueblo cubano no se sacuda la dinastía castrocomunista y emprenda la vía de restaurar el sistema de libertades, de democracia y de estado de derecho que perdieron hace 55 años.
Preocupaciones que parecen no son solo de los demócratas cubanos, sino también de la comunidad internacional que observa como las dictaduras de los enfermos Fidel Castro y Hugo Chávez se retroalimentan, y de los venezolanos de todas las clases, colores, partidos e ideologías que sospechan, aterrados, cómo los autócratas cubanos parecen estar cocinando un nuevo capítulo en su historia de la dominación de Venezuela: el “Después de Chávez”.
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=811986
lunes, 8 de agosto de 2011
El chavismo en terapia intensiva // Manuel Malaver
http://vprimero.blogspot.com
Manuel Malaver
Tomado de La Razón
El chavismo en terapia intensiva
Algo inusitado y refrescante pasó en las últimas semanas con el ingreso al verano caliente de la polarización nacional: por primera vez en mucho tiempo la agenda política la colocó la oposición y no el oficialismo que, confundido, se lanzó “a tientas y a locas” a restarle efectos a la decisión opositora de participar en las elecciones presidenciales del 2012, no con VARIAS, sino con UNA tarjeta.
Y con el talante de quien jamás se le había ocurrido que tal cosa podía suceder, y si sucedió, no podía ser creída, al menos no como para ser tomada en serio y aceptar, sin más, como definitivo el mensaje que mandaba: la oposición venezolana está unida, va a las primarias decidida a elegir y hacer respetar la candidatura ganadora y concentrará todos sus esfuerzos para que también en las elecciones presidenciales del 2012 se alce con el veredicto triunfador.
“Esa tal tarjeta única” bramó Chávez ”fue concebida, diseñada y enviada desde los laboratorios del Departamento de Estado y la CIA, y por eso tiene el tufo de un pachulí de la marca “Obama, Hilary & Company”. Y Diosdado Cabello: “Hipócritas, hipócritas, eso es lo que son. Yo no les creo nada. Eso es como cuando dicen que no participaron en el golpe de Carmona, y estaban hasta los tequeteques. Hipócritas, hipócritas, eso es lo que son”. Y Soto Rojas (otra vez como saliendo de un sueño profundo, o de una crisis etílica no diagnosticada): “Yo no dudo que se vayan a unir, pero es para tenerse más cerca unos a otros a la hora de caerse a dentelladas, a arañazos, a patadas. Oligarcas que no se autodevoren y entredevoren, no son oligarcas”,
Y por ahí comenzó el desfile, siguiendo con el afrodescendiente, Arístóbulo Istúriz, las diputadas, Blanca Eekhout y Ana Luisa Osorio, y ministros, gobernadores, alcaldes, comentaristas y opinadores haciendo la habitual comparecencia en “Toda Venezuela”, “Dando y Dando”, “Los papeles de Mandinga”, “Contragolpe” y “La Hojilla”, tratando de demostrar, número en mano, que el anuncio de la “tarjeta única” era un fraude, una engañifa para que los ingenuos militantes de los partidos de oposición no percibieran que lo que les espera es una muerte lenta y por despecho, tristeza y desilusión.
En otras palabras: que el anuncio del Secretario Ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, sobre la decisión opositora de adoptar la tarjeta única había provocado en el seno del chavismo una suerte de sismo, tsunami o deslave, que no solo les había arrebatado la iniciativa de marcar la agenda política nacional, sino también de sostener la ofensiva por la que ellos siempre estaban en el centro del ring y la oposición contra la cuerdas.
Digamos que más bien, -para no apartarnos de la jerga, dichos, palabras y hasta sentimientos del habla colectiva en uso- sufrieron una suerte de knockdown y fueron a parar a una sala de terapia intensiva, donde, entubados, con aparatos de hidratación, marcapasos y oxigenadores tendrán que esperar la evolución de los días, semanas y meses para conocer si están en capacidad de remontar la cuesta que los espera.
Y ni hablar de quimios y radiaciones, que también tienen sus aplicaciones políticas e históricas, cuando los movimientos políticos son invadidos por carcinomas cuyos únicos remedios son las cirugías extremas, o el uso de energías no convencionales que les modifica el ADN.
La gran pregunta es: ¿Pero por qué ese colapso tan repentino del chavismo, por qué ese temblequeo en un movimiento político autoritario, autocrático y decididamente sin remilgos para hacer un uso hiperventajista del poder a la sola mención de que la oposición irá unida a las elecciones del 2012, con tarjeta única y en un contexto, donde, a diferencia de otras elecciones, concentrará esfuerzos, mensajes, tácticas y estrategias?
Pues, creo que la respuesta está en la sospecha – o quizá certeza- de que el candidato unificador del chavismo, el concentrador, centrifugador y consensuador, Hugo Chávez, no estará en las elecciones, habrá que buscarle un sustituto o reemplazo, y en ese escenario, todas las posibilidades de disenso, dispersión, enfrentamientos y divisiones internas se ponen a la orden del día.
O sea, que garantizar la unidad que representa Chávez en torno a candidatos como su hermano Adán, Diosdado Cabello, Nicolás Maduro, o de un outsider, es poco menos que imposible, con toda la ristra de incidencias que en principio podrían venir del “chavismo sin Chávez”, pero también del “chavismo con Chávez”, o “contra Chávez” que, igualmente, van a pretender tener algo, o mucho que decir a la hora en que el Cacique, el Caudillo, el Comandante en Jefe, el Comandante-presidente ya no está, y las tendencias a la desgregación serán desesperadas, disolventes y trituradoras.
Y es que, no habiendo segundos, ni terceros en el chavismo, ni mucho menos un sucesor legitimado, las tendencias a la división serán irrefrenables, así como la posibilidad de que, no con UNO, sino con VARIOS candidatos concurra el chavismo a las elecciones presidenciales del 2012,
Escenario, que es también el de la opción de un golpe de estado de los militares del chavismo duro, que vendría a suspender el proceso electoral hasta que el chavismo vuelva a unificarse y esté en condiciones de ganar las elecciones, y que si no, permanecería en el poder hasta que otra opción militar menos dura, o democrática, irrumpa para sustituirla.
Otro elemento a considerar en la respuesta a la pregunta (que, por cierto, puede tener varias y ser complementada con aristas a cual más contradictorias y paradójicas, como corresponde a toda pregunta compleja) tiene que ver con la debilidad estructural con que el chavismo concurre a estas elecciones, y que, no solo parte de un marcado rechazo con que aparece en las encuestas, sino también con las pruebas contundentes del fracaso de sus políticas públicas, como puede verse en temas como inseguridad, colapso del sector de eléctrico, del sistema vial, de los servicios públicos en general y de todas las áreas que abusivamente ha copado el estado benefactor chavista, como productor, distribuidor y dador.
Es una “hazaña” cuyos resultados pueden medirse por el 30 por ciento de inflación anual, por la dependencia del país hasta un 70 por ciento de las importaciones agroalimentarias e industriales, y por un crecimiento del PIB cercano a un punto en una región, Sudamérica, donde el promedio pasará de 4 puntos en los próximos 3 años.
En otras palabras: que de la única teta que está mamando el chavismo, vía el estado, es de las exportaciones petroleras a Estados Unidos, al mismísimo imperio, que son las únicas que se pagan contra factura y alcanzan para mantener la maltrecha, aunque numerosa, burocracia oficial, el clientelismo político nacional e internacional y la fanfarria publicitaria de que Chávez está “como una pepa”, que no “le pica ni coquito”, y sigue al frente de los ejércitos mundiales que de Asía a Oceanía, y de África, a Europa y América marchan a conquistar al imperio, a destruirlo y pulverizarlo.
Es, por supuesto, un ejército, pero de unos pocos locos, de alucinados, estrafalarios, anacrónicos y esperpénticos, que lo único que destruyen son los países que despotizan y cuyos habitantes cometen la ingenuidad de creer en profetas armados y santones engorilados.
http://vprimero.blogspot.com/2011/08/el-chavismo-en-terapia-intensiva-manuel.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
11-12-2009 Discurso del Embajador de Panamá ante la OEA
Impecable Discurso de Guillermo Cochez, Embajador de Panamá ante la OEA. No dejes de escucharlo ! La da al régimen hasta con el TOBO, pero dipolmáticamente...!


